Google y el espectro radioeléctrico
Explicar cómo es posible considerar un éxito el hecho de que Google finalmente no haya obtenido ninguna frecuencia de las recientemente subastadas en los Estados Unidos requiere saber qué es lo que se ha estado moviendo en el mundo de las telecomunicaciones e Internet a lo largo de, por lo menos, los últimos cinco años.
Para empezar, os dejo un vídeo:
Son muchos los acontecimientos que nos han llevado a que al final Verizon y AT&T se llevaran las mejores licencias de la banda de los 700 MHz que subastaba (Auction 73) la FCC en Estados Unidos, subasta que alcanzó la estratosférica cifra final de casi 19,6 billones de dólares (podéis ver el reparto final de frecuencias haciendo click en el enlace View Final Results aquí), pero de todos ellos me gustaría comenzar con el concepto de “white spaces”: a finales de 2006, Google impulsó la creación de la White Spaces Coallition junto con gigantes de la talla de Dell, HP, Microsoft, Intel, Philips, Earthlink y Samsung, con el único objetivo de investigar de qué manera se podrían aprovechar los “white spaces”, es decir, las frecuencias no utilizadas que existen (o existían) entre los canales de televisión correspondientes al espectro radioeléctrico (que en EE.UU. va de los 54 a los 806 MHz) liberado gracias a la conversión forzosa de la TV analógica a digital (que ahora trabaja entre los 54 y 698 MHz), para darles un nuevo uso: proporcionar acceso a Internet a través de banda ancha (lo que se ha denominado “WiFi 2.0” o “WiFi con esteroides”, ya que su alcance sería muy superior al ofrecido por la tecnología WiFi actual). No es tarea fácil, ya que son bandas no contiguas en el espectro al ser utilizadas para evitar interferencias entre los diversos canales de TV, y las frecuencias disponibles son utilizadas habitualmente por micrófonos inalámbricos y dispositivos médicos. De todas formas, aunque a día de hoy (al menos por lo que he podido leer) todavía no se han desarrollado los elementos técnicos necesarios para usar esas bandas sin provocar interferencias (en este artículo podéis leer sobre algunos prototipos presentados en 2007 ) , y los canales de TV temen que interfieran en sus transmisiones, hay que tener en cuenta que son frecuencias muy apetecibles porque emitir en ellas no es tan costoso como lo sería trabajar con otras, son más bajas que las de otras soluciones como WiMAX y, quizás su aspecto más importante, pueden recibirse fácilmente en el interior de edificios y viviendas. En cuanto la tecnología lo permita, se pretenden dar velocidades de 10 Mbps, e incluso de entre 50 y 100 Mbps para algunas bandas. Otro aspecto importante es que Google solicitó a la FCC que estos “white spaces” sean liberados para su uso gratuito (sin licencia), lo que daría lugar a una nueva era en las comunicaciones inalámbricas (sobre todo en las zonas rurales) que, evidentemente, las operadoras de telecomunicaciones no ven con buenos ojos, ya que perderían parte de su mercado.
Finalmente, la FCC autorizó el uso de los “white spaces” para ofrecer, entre otros, nuevos servicios inalámbricos a través de banda ancha (http://news.cnet.com/8301-1035_3-10082505-94.html y http://blogs.zdnet.com/Google/?p=1170), y en los últimos dos años han estado trabajando en desarrollar una serie de normas que regulan el uso de los aparatos (fijos y móviles) y la tecnología que emplearán operadores y fabricantes que utilicen los “white spaces”. Fundamentalmente, por el “peligro” que implica emplear esas bandas y que se produzcan interferencias con las emisiones de televisión como ya mencionamos antes.
El siguiente hito de esta “guerra” por conseguir frecuencias libres lo constituye la subasta nacional de la banda de los 700 MHz de la que ya hemos hablado; Google anunció en su día su disposición a garantizar una puja mínima de 4,6 billones de dólares si se obligaba a los ganadores finales de la misma a alquilar una tercera parte del espectro implicado a otras compañías para dar servicios de acceso a Internet a alta velocidad en competencia directa con el cable y el par telefónico. Esta maniobra le salió bien a Google ya que la FCC aceptó dicha condición, lo que proporciona a la empresa de Mountain View no solo nuevos modelos y oportunidades de negocio, sino que también crea un escenario de mayor libertad de elección para los clientes finales, ya que podrán adquirir el hardware y software que deseen para acceder a estas nuevas redes. En la decisión de la FCC tuvo mucha importancia la influencia del presidente Obama al cambiar a la cúpula de dicho organismo. Google también planteó otra serie de propuestas, como la instalación de fibra óptica en cualquier tipo de infraestructura federal (aunque simplemente se habiliten los conductos), el llevar la fibra a todos los hospitales, colegios, bibliotecas y VPO del país, que se incentivara a los ISP para que instalaran múltiples líneas de fibra (la que no usaran se podría alquilar o vender a otros operadores, lo que aumentaría la competencia) y que se eliminaran determinadas taras para el desarrollo (como la ya citada liberalización de los “white spaces”). Las podéis encontrar aquí.
La pregunta que nos podemos hacer ahora es: ¿qué es lo que pretende Google? Fácil: es una empresa, así que está claro que su principal objetivo es ganar más dinero, por lo cual creo que lo que pretenden es conseguir que cada vez se pueda conectar más gente a Internet para así ampliar sus ingresos a través de la publicidad online. Otra forma de ganar más dinero es reducir costes, y es evidente que Google paga mucho dinero a los ISP por el ancho de banda que consumen las consultas que hacen sus usuarios; quizás por eso desde los años 90 ha ido adquiriendo gran cantidad de fibra oscura (fibra óptica sin utilizar) en los Estados Unidos para conectar sus centros de datos, que no olvidemos están repartidos por todo el territorio nacional y podrían usarse como estaciones base para desplegar una red de comunicaciones propia cuyo coste sería perfectamente asumible si tenemos en cuenta el ahorro que le supondría en el futuro. También hay un aspecto importante que está hoy de actualidad: la neutralidad de la red. Si Google tuviera su propia red, podría ofrecer servicios y contenidos sin necesitar a ninguna operadora de telecomunicaciones, e incluso se podría permitir el lujo de crear su propia Internet (ojo a creaciones de Google como OpenDNS y una versión mejorada del protocolo HTTP de nombre SPDY). Además, dado que su modelo de negocio es fundamentalmente la publicidad online, podría ofrecer sus servicios de manera gratuita ya que se financiarían a través de ésta, y no olvidemos Android o Google Maps, servicios con los que Google podría “situarnos” en el mapa y ofrecernos contenidos adecuados a la ciudad o barrio en el que nos encontremos (casi nada…). También está Google Voice, que en Estados Unidos actúa como intermediario entre nuestro teléfono y nuestra operadora de telecomunicaciones, ofreciendo servicios que estas últimas no pueden: conversión de mensajes de voz a texto con posibilidad de búsquedas, número de teléfono gratuito para gestionar todos los que tengas, etc. En definitiva, creo que Google quiere nuevas reglas de juego en el acceso a Internet, que cualquiera pueda elegir de qué manera va a conectarse a la Red, y si se llega a implantar como “teleco” puede actuar como revulsivo para dinamizar el sector. Lo malo es que en España imagino que tardaríamos bastante tiempo en tener esta posibilidad, pero al menos es un comienzo y sin duda aprovecharían su red mundial de centros de datos.
Ya por último, me gustaría plantear un pequeño debate para conocer vuestra opinión: en la siguiente entrada del blog oficial de Google se plantea que nosotros los usuarios seamos los dueños de la fibra óptica que llega hasta nuestro hogar; actualmente estamos acostumbrados a pensar en un modelo centrado en los ISP, en el que ellos invierten en el despliegue de la red, llevándola hasta el domicilio de los abonados y el usuario paga por utilizarla. En cambio, muchas universidades, organismos oficiales e incluso empresas son propietarias del cable de fibra que conecta su red con el exterior. Esto les permite elegir su proveedor de acceso a internet y ahorrar costes a largo plazo. En Otawa (Canada), este planteamiento se está poniendo a prueba con una experiencia piloto con 400 hogares: una empresa instala la fibra hasta el hogar costeada por el propietario de la vivienda. La fibra llega hasta una central telefónica donde están presentes varios operadores, de forma que el abonado puede elegir quien le presta servicio. ¿Creéis que un modelo similar sería factible en España?